17 noviembre 2017

La fábrica de héroes

(Otro mínimo homenaje al maestro)
  • ¿Es la fábrica de héroes? ¿Está el Dr. Krapp, el ingeniero? ¡Qué se ponga!  
  • Dr. Krapp, le llamo para un asunto de reclamaciones. Es que de los siete héroes que nos mandaron ayer dos vienen en mal estado. 
  • Pues ocurre que no hablan, están mudos. 
  • Lengua tienen, pero están callados. 
  • Sí, les hicimos cosquillas, cuchufletas y hasta les amenazamos en sus partes con las bayonetas. 
  • Nada, siguen en silencio y usted me dirá para que sirve un héroe si no puede soltar un discurso pomposo en las horas decisivas. 
  • ¿Qué los pongamos como maniquíes para hacer bulto en las barricadas? Por favor, doctor, no diga usted eso. 
  • ¿Qué los usemos como mascotas al atacar?
  • Venga ya, menudas ideas tan chapuceras ni que fueran las cabras de la Legión, para eso no los compramos, que cuestan un Potosí. En nuestro bando, tenemos un montón de fanáticos de la causa, victimistas de corazón, que estarían encantados en hacer de héroes y nos saldrían gratis. 
  • No, no lo hacemos porque nos dan pena. Los pobres, son tan crédulos y tan mansos que sería como llevarlos al matadero. Además seguro que se quejarían sus familiares, por desgracia no todos son adictos a nuestro bando. 
  • Sí, solo nos apoya la mitad de la población, por eso necesitamos a sus héroes ya que no podemos contar con la violencia del enemigo para convencer al resto. Sí, nuestros adversarios están de acuerdo con nosotros en la idea de calentar la cosa, el patriotismo también les da votos a ellos, pero no nos fiamos. A fin de cuentas son el enemigo ¿no? 
  • En cambio, Dr. Krapp,  sus héroes tienen garantía de fabricación y sabemos que son preparados a mano, artesanalmente, con mimo y cuidado. Seguro que pueden desequilibrar la balanza a nuestro favor.  
  • Sí, estamos confiados en la eficacia de sus productos para resolver las cosas. Este conflicto se está alargando mucho, se está haciendo pesado y no termina de arreglarse a nuestra entera satisfacción. 
  • ¿Entonces nos envían otro lote sin coste? Muchas gracias, Doc,  pero por favor, sean más cuidadosos. Asegúrense de que viene bien equipados. Si son de un stock defectuoso,  que al menos sea porque son cojos o mancos no porque no puedan darle al pico. Es la palabrería la que gana las batallas, no los surtidores de sangre. 
  • Usted lo pase bien.

27 octubre 2017

Llamada a los de la revuelta de mañana

  • ¿Son ustedes los de la rebelión de mañana? ¿Podría hablar con el encargado?
    ¿Qué son muchos y no tienen encargado? Búsqueme entonces al que tenga más pico. Venga, no sea perezoso, alguno habrá que destaque entre tanto cotorreo
    ¿Está ahora hablando? Pues dígale que se calle un rato y se ponga, que solo le voy a molestarle unos minutos.
Aprovecharé la espera para hablar con ustedes. 
Estarán conmigo en que no hay quien entienda a las rebeldes modernos. Entre tanto discurso teórico no hay dios que se aclare. Tampoco hay líderes carismáticos con un mínimo de credibilidad y el resto no se hace responsable, solo quiere ser parte de la masa ruidosa y que no los miren mal sus propios camaradas. ¿Y que es eso de reducirlo todo a  consignas simplonas para que todo el mundo entienda?. A cada rato hay que repetir quienes son los buenos y quienes son los malos porque la gente anda medio a atontada con tanto internet y termina por no saber donde está su bando. Y luego cuando hay que dar el callo ¿Qué pasa si en la batalla final para ganar el porvenir las cosas salen mal ? ¿Quién se presta para ser encarcelado o fusilado en nombre de los ideales? Y si salen bien ¿a quién se dedican las estatuas de las plazas? Lo dicho, un auténtico sinvivir.
Parece que hay alguien al aparato, les dejo.
  • ¿Oiga, es usted el mandamás de la cosa?
    Vale, vale no quiero ofenderle, amigo, le llamaré portavoz si así lo desea. La cuestión es que quisiera participar en la revuelta de mañana porque tengo espíritu revoltoso, pero me parece muy precipitado. No se altere, caballero, estoy de acuerdo con ella porque necesito liberar mi adrenalina, pero no veo que haya consenso mayoritario ¿qué vamos a hacer con los tibios? ¿Habrá que sacrificarlos o reeeducarlos?
  • Y luego, esa locura de asaltar el Palacio de Invierno a las 8 de la mañana. Debe saber que estoy de vacaciones y no me gusta madrugar en estas fechas. Además, ¿por qué asaltar el Palacio de Invierno si estamos en otoño? ¿Qué no hay Palacio de Otoño y el de verano nos pilla lejos y a trasmano? Coño, se alquilan unos autobuses y en paz. No sean cutres, que es una revuelta histórica.
    Está bien, podríamos ir andando, una marchita a la campiña nos vendría bien a todos para templar los ánimos y aprender a cantar juntos los viejos himnos subversivos. No saque los pies del tiesto, que no he hablado de montar la Larga Marcha, no somos maoístas ¿Por cierto, que somos?
    Lo que me extraña es que se empeñen en asaltar el Palacio de Invierno estando en pleno centro histórico. Seguro que con las bombas, los tiros y los morterazos, todo aquello va a quedar hecho un desastre después del asalto. Un terrible atentado al patrimonio.
    No, no soy hostelero ni barrendero, pero me jodería ver mi ciudad en ruinas.
    Oiga, ¿como se atreve a llamarme contrarrevolucionario por decir lo que pienso?
    ¡Es usted un faltón! Ya, ya veo lo que nos espera si llegan a gobernar: una dictadura con todas las de la ley.
      ¿Sabe lo que le digo, aspirante a tirano? Ojalá les salga una cagada de revuelta. ¡Una  cagada!
    Demagogos. Resentidos. Bellacos. PO..PU..LIS..TAS
    ¡Habrase visto, me ha colgado el muy capullo!

04 octubre 2017

De tapas por los anillos de Saturno


En mi búsqueda de Egonia 2.0 recalé en la afamada Manolo's Tavern situada en un pequeño asteroide dentro de los anillos exteriores de Saturno. El dueño siendo un pretencioso gañán parlanchín de Belinda, un alargado y casi desconocido satélite de Urano, insistía con enojosa insistencia en que era el lejano descendiente de un fulano llamado Manolo que tenía un bareto de tapas en algún lejano lugar de la madre Tierra
  • ¿Lejano lugar? ¿Tu antepasado no será oriundo de Kaskarilleira como yo? Allí hacemos unas tortillas de puta madre.
  • Nunca oí hablar de Kaskarilleira, ¿está cerca de Nebraska?
Resistí la tentación de darle un buen mamporro en la boca a aquel mamarracho y le pedí que me pusiera un pincho de tortilla, la especialidad de la casa.
Horripilante. ¿Con qué estaba hecho aquel mejunje espantoso? ¿ Eran patatas aquellos pedazos de materia gris? ¿La yema de huevo es verde en aquellos confines solares? Si queréis comer de forma decente, ni se os ocurra traspasar la frontera espacio/tiempo. Estáis avisados
Hice de tripas corazón y empecé a darle palique a aquel sujeto desagradable que decía llamarse Manolo 23.Q. La taberna, al parecer, era el sitio obligado para todo lo que se cocía en los anillos de Saturno excepto para su repugnante tortilla. 
  • ¿Vienen por aquí muchos egonios?
  • ¿Estás de coña? Todo el mundo sabe que esos tipos decidieron desconectarse del resto del universo tras montar Egonia 2.0
  • Sí, pero seguro que hay algún nostálgico de los viejos tiempos y se vendrá de escondidas por aquí a tomarse algo.
  • Pero si se cansaron de decir a todo el mundo que eran los más grandes, los más listos, los más guapos y que se bastaban a si mismos con sus propias cosas.
El tipo me miró con cara de guasa o al menos así me pareció cuando giró sus ojos de rata 180 grados y movió las antenas naranjas que le subían por las orejas.  Me puse algo chulo.
  • Esas son palabras para la galería, para que te respeten los tuyos y no te jodan la vida por pensar diferente. Luego cada uno en su cabeza tiene sus tentaciones y sus necesidades. Tampoco yo quiero joderte la vida y como soy buena gente te ofrezco dos opciones: o te callas y te frío esa cara de roedor famélico con mi revolver desintegrador con el que te estoy apuntando desde el interior de mi chupa de cuero, o me sueltas lo que sabes y te paso la receta de tortilla que hacía mi madre con la que aumentarás la clientela de tu chiringo cochambroso y hacer que vengan a tu tasca hasta guiris que viven más allá de la órbita de Jupiter.  
  • ¿De Jupiter?
  • De Jupiter, mismo, neno. 
  • Vale, fíjate en aquella esquina. ¿Ves ese tipo compungido que se come su tortilla llorando y bebe a sorbos una taza con algo que ha hecho el mismo y llama carajillo? 
  • Lo veo
  • Pues es un egonio que añora los viejos tiempos, cutres y terribles, en que su pueblo creyéndose mejor se consideraba víctima de la incomprensión de sus vecinos y por lo tanto estaban en perpetuo choque con ellos. ¿ Y sabes lo que me ha dicho?
  • ¿Qué te ha dicho?
  • Qué entonces todo era más divertido. Ahora en Egonia 2.0 la vida no tiene alicientes. Ya no tienen con quien compararse y sentirse mejores. No tienen con quien presumir para demostrar su poderío. Todo lo que ocurre allí se ha vuelto previsible, gris, aburrido y conformista.  No hay ya diferencias con nadie, ni competitividad. Cualquier cosa es la misma cosa. Todo parece estancado e interminable. 
  • Menudo marrón.
  • Por eso se viene aquí. A recordar aquellos maravilloso tiempos de opresión, cuando los egonios convivían con aquella chusma de la que se sentían víctimas y a la que despreciaban. En el fondo no sois tan diferentes ellos y vosotros.
  • ¿Por qué?
  • También piensa que mis pinchos de tortilla son una mierda.

(Capítulo 39 de Kaskarilleira Existencial.  

15 septiembre 2017

Somos antisistema, Mami

  • Te hemos visto en el YouTube, cariño.
  • ¿He salido, Mami? 
  • Si, cielo. Tu padre y yo te reconocimos por la ropa cuando estabas al lado de aquel autobús quemado. Por cierto, ¿lo quemaste tú? 
  • Yo y otros colegas de nuestro grupo. Date cuenta que era un autobús de turistas y nos dio mucho trabajo convencer a los guiris de que se fueran. Llevábamos un bidón de gasolina y cogimos unos trapos viejos de un contenedor. Cuando estalló parecía un auténtico infierno. ¡Fue genial! 
  • Seguro que lo pasasteis bien y eso lo que importa, cielo.
  •  Mami, la verdad es que tengo algo de miedo ¿tú crees que me pueden enchironar? 
  •  ¿Enchironar?
  • Meternos en la cárcel
  • No te preocupes, corazón, no se atreverán contigo siendo quien eres y viniendo de donde vienes.
  • ¿Ni siquiera por haber asaltado el restaurante el otro día y haber echado esputos sobre la sopa de los clientes? 
  • Lo verán como una chiquillada, seguro. Nadie, con un poco de sentido común, puede querer encerrar a un montón de jóvenes guapos, sanos y universitarios. 
  • Somos antisistema, Mami, no les caemos bien.  Estamos contra los valores burgueses que ellos representan y la oligarquía nos considera muy peligrosos.
  • Pero cielo, tu padre y yo somos parte de esa oligarquía y no te consideramos peligroso.
  • Mami, soy tu hijo y tienes que defenderme, soy el futuro de la familia.
  • Pero no olvides que somos unos padres liberales y pensamos que debes divertirte a tu manera. Eres joven, buen estudiante y generoso. Todos lo que aprendas te ayudará en el futuro cuando te hagas cargo de mayores responsabilidades. No eres uno de esos alborotadores pendencieros que andan por ahí. Por esa regla de tres y  si nos pusiéramos estrictos, la mitad de la juventud estaría en la cárcel. 
  • ¿Pero Valentina me contó que en su país los que hacen algo parecido acaban condenados a largas penas de cárcel e incluso son asesinados por los paramilitares? 
  •  ¡Qué no te venga la chacha con sus monsergas! Aquello es el Tercer Mundo y son muy brutos. La miseria corrompe la mente y te hace cometer toda clase de barbaridades. Hay sicarios que asesinan solo porque les gusta apretar el gatillo. Es normal que el gobierno intervenga y los ponga en su sitio. A veces hay que ser muy duro con cierta gentuza.
  • ¿Entonces nosotros no somos gentuza, Mami?  
  • Cariño, por favor, lo vuestro es diferente. Lo que hacéis es porque  sois chicos rebeldes con ideales puros. Es un rodaje para curtirse frente a las tempestades de la vida adulta.
  • Y además nos divertimos mucho. 
  • Encima os divertís, eso es lo importante. Ninguna justicia, que se pretende tal, trataría de igual manera, a unos tipos mafiosos y sanguinarios habitantes del quinto infierno, que a unos chiquillos iconoclastas pero sensibles que solo quieren una oportunidad para demostrar lo que valen aprovechando que tienen mucha adrenalina que soltar.

20 julio 2017

Detective de viaje por Saturno

 Diario de navegación del detective privado Fiz Arou a bordo de su contenedor de basura transtemporal 

Cansado de las penurias del pasado y del papanatismo del presente, he decidido darme un garbeo por el futuro. El panel indicador me dice que estamos llegando a la fecha estelar 2131.07.20 y que estoy dando vueltas como una peonza alrededor de los anillos de Saturno a la busca y captura de Egonia 2.0.
Sí, ya sé que vuestros conocimientos de futurología son realmente lamentable y yo no tengo vocación de profesor.  Lo resumiré en pocas palabras: Egonia 2.0 es el satélite de Saturno al que se trasladaron los egonios cuando se marcharon de la Tierra.
La cuestión es que se les habían subido los humos a la cabeza convirtiéndose en un pueblo orgulloso y petulante. Se creían los mejores porque impusieron sus modas y su estilo de vida al resto de sus congéneres humanos. Supieron colonizar las mentes ajenas sin necesidad de usar armas y prescindieron de la habitual cascada de sangre. 
Eran épocas de comunicaciones primitivas pero tuvieron éxito. Lograron construir una red psicológica que  manejaba a su libre capricho al resto de la humanidad por encima de instituciones represivas o representativas,  supranacionales o comarcales, gubernamentales u opositoras, industriales, sindicales, agrícolas o financieras etc... 
Era un poder discreto, versátil, cultureta, muy liviano y enormemente vigoroso a pesar de su elegante ligereza.
Pero llegó la decadencia. Las redes informáticas, la tecnología y los nuevas tácticas persuasivas del marketing y la publicidad fueron arrinconando la psicología individual en beneficio de la grosera y redundante psicología de masas que nos devolvió al pensamiento primitivo. Dura experiencia para los altivos y engreídos egonios que se sintieron rechazados por aquellos mismos que con anterioridad les entregarían cuerpo y alma por un poco de atención. 
Se volvieron paranoicos. 
Se plegaron sobre si mismos encerrándose en su vieja carcasa territorial. 
Convirtieron su presente en un mero eco de un heroico pasado glorificado hasta niveles imposibles. 
Suspicaces hasta el límite, rechazaron todo contacto con el mundo exterior y escapando del hoy se limitaron a regurgitar, una y otra vez, las viejas lecciones del ayer. 
La situación de malestar fue en progresivo aumento y en algunos sectores empezó a cuajar una idea extrema: hacerse con un satélite saturniano y abandonar la Tierra para no tener que seguir soportando las vilezas y mezquindades de una humanidad abyecta.
Llegadas las elecciones, triunfaron los partidarios del exilio frente a la facción proterrícola. Unilateralmente y sin consultar a la otra parte, el grupo vencedor inició los trámites para el gran éxodo. En tres años comenzó el laborioso traslado al satélite, adecuadamente acondicionado, y en cinco más el asentamiento llegó a su fin. La vieja Egonia terrestre quedó abandonada a su suerte, poblada por un montón de ancianos atolondrados que se resistían a dejar atrás sus raíces y por sectores minoritarios ultraterrícolas, en su mayor parte servidumbre inmigrante, que se sintió liberada.
En la colonia saturniana se celebró la gran fiesta de inauguración territorial  y la sorpresa llegó al final. Fue entonces cuando los habitantes de Egonia 2.0 desconectaron todos los sistemas de comunicación que les unían al resto del Universo. 

El Gran Apagón Egonio consiguió lo que querían: hacerlos libres e independientes de una santa vez.
No se ha vuelto a saber de ellos. Hasta que yo los localice, claro.


(Capítulo 38 de Kaskarilleira Existencial.  

05 julio 2017

Donde los tomates serán libres

Es aburrida la vida en la tomatera, por eso los tomates aprovechan sus largas jornadas al sol para contarse historias de esperanza y redención. Las hay muy hermosas, pero la que todos quieren escuchar es aquella que cuenta la vuelta a la mata del tomate andarín.
Se relame de gusto el gordo tomate maduro, colgado en la parte alta de la tercera rama, mientras se dispone a contar una vez más la historia que ya todos conocen:
 "Hubo un tiempo en que los tomates vivíamos en la incertidumbre sobre nuestro futuro. Estábamos asustados porque no sabíamos que ocurría cuando éramos arrancados de la rama o caíamos a tierra ya maduros. Nos parecía el final de todo. Una vida despreciable y triste. Por eso muchos se suicidaban antes de tiempo. Renunciaban a la vida, preferían mantenerse verdes y no llegaban a madurar. 
Sin embargo un suceso lo cambió todo. Es la aventura de un tomate que luego de haber sido arrancado volvió con nosotros. Contó que se cayó de la cesta en que lo habían colocado y llegó rodando hasta la tomatera. Era un tomate maduro y espabilado, estaba en la parte más alta del canasto y antes de caer pudo ver cosas que a cualquier otro le pasarían desapercibidas. 
Lo que más le llamó la atención era que los tomates eran liberados de sus ramas, acariciados por sus benefactores y luego colocados en un plato como si fueran seres excepcionales. Fue un momento de pura revelación y antes de caerse al suelo por el impacto de un objeto, entendió que había encontrado la respuesta a la gran pregunta. 
Había un futuro de libertad para los tomates. 
Un lugar blanco, pulido y frío donde los tomates al fin serian libres y no esclavos en sus ramas. 
Cuando llegó a la tomatera le contó la buena nueva a sus congéneres y ellos a su vez se lo fueron transmitiendo a los nuevos tomates generación tras generación. Así hasta hoy. 
Por eso nos ponemos tan contentos cuando nos arrancan. Por eso queremos estar bien gordos y ponernos rojos cuanto antes. El agua y el sol nos dará la libertad. ¿Verdad?"
"Verdad" respondieron a coro todos los tomates de la vecindad.


23 junio 2017

El triunfo de los benditos

    Nadie sabe el motivo. 
    Nadie se puede explicar como seres perfectos viviendo en un mundo perfecto, decidieron  bajar a la tierra para enfangarse habitando entre nosotros, prisioneros en la caverna platónica. 
    Nadie entiende a los Benditos.
    ¿Serán acaso descendientes de aquel grupo de plumíferos engreídos expulsados de las instancias celestiales cuando el
    Divino Hacedor decidió hacer limpieza? 
    No lo sé, los que yo conozco más bien suelen presumir de su condición laica y no parecen bien dispuestos hacia las zarandajas "divinidosas". 
    Por preferir seguro que prefieren acogerse a la estirpe de
    Prometeo,  aquel pícaro ladrón capaz de desafiar a Zeus convirtiéndolo en un patético tuercebotas tras arrebatarle el fuego divino delante de sus propios morros. Ese fuego que luego el granuja repartió dadivosamente entre nuestra precaria comunidad terrícola.
    Prometéicos o caídos, el hecho cierto es que  los
    Benditos se han acostumbrado a nuestras costumbres.  Se han mimetizado de tal manera, que solo una mirada atenta y especializada puede descubrir que  aunque comen, duermen, follan, chacharean y mueren como nosotros, son radicalmente de otra especie.
    Sé que a estas alturas muchos os estaréis mordiendo las uñas, ansiosos por saber si pertenecéis o no a esta raza extraterrestre y huir así de vuestra repelente condición humana. 
    Olvidaros del tema, los
    Benditos llevan implícito el conocimiento de su propia naturaleza y de los que son sus iguales.  Por lo tanto, no os extrañe verlos siempre tan orgullosos, tan seguros de si mismos.
    Ellos son y se sienten perfectos. Tienen ideas perfectas. Y su inapelable perfección les induce a pensar y actuar en cada momento de la forma más adecuada y plausible.
    Mientras que tú eres un lamentable fracaso de la evolución y vives apegado a una realidad que te condiciona haciéndote vulnerable y estúpido, los
    Benditos están siempre como unas pascuas, como recién salidos de una ducha larga y reconfortante, con una recetita a mano que dará una condescendiente respuesta a  tus necesidades, angustias y caprichos.
    Lo cierto es que tus vacilaciones te ponen en evidencia y si tuvieras dos dedos de frente deberías imitar a los benditos para no quedar como un necio patán, un chisgarabís dubitativo e inconsciente y por tanto justo merecedor del rechazo, el desprecio y  la majestuosa indiferencia de semejantes seres superiores.
    Sí, amigos, no penséis nunca que la hostilidad de los
    Benditos es fruto de su altivez, de su orgullo, de su clasismo, de su falta de sentido práctico o de su indomable soberbia. Lo que ocurre es que su excelencia os coloca a vosotros en vuestro verdadera madriguera, la que os corresponde como aborígenes terrícolas infectados de piojosas flaquezas humanas. 
    Marcan las distancias sí, pero porque  ellos proceden del mundo de las ideas puras, de las ideas sin mácula, y vosotros no dejáis de ser unos pobres pelagatos, esclavos de vuestras emociones primarias y de la repugnante realidad a la que adoráis tanto que os hace olvidar que el paraíso está en donde moran las bellas teorías imposibles. 

    Ellos hablan de Libertad, de Belleza, de Justicia y vosotros solo sabéis balbucear conceptos inconexos y ridículos que son el único fruto que puede producir vuestra adocenada vida mediocre.
    Es evidente que para esta élite, selecta y clarividente, la mayoría sobramos y les gustaría prescindir de nosotros en sus íntimos anhelos.
    Pero nos necesitan. 
    Nos necesitan para que hagamos bulto y seamos su auditorio de aplaudidores.
    Para  que nuestras limitaciones contrasten con su prodigalidad. 
    Para que nuestras sombras hagan resplandecer su luz. 
    Para poder seguir reconociéndose entre ellos. Haciendo grupo. 
    Formando una piña inasequible y pura que contrasta vivamente con  nuestra despreciable impureza humana. 
    ¿Te has enterado, pringado?